jueves, mayo 05, 2005

¡Seamos peruanos por Dios!

Es la primera vez que escribo sobre temas políticos en este blog. Si no lo he hecho antes es simplemente porque utilizo este espacio para distraer mi mente del tema con el que precisamente debo alternar día tras día: la política. Pero si me animo a hacerlo en esta ocasión es porque me indigna tremendamente como peruano y periodista la retahíla de irreflexivas y sorprendentes críticas que se han formulado por la posición asumida por el Perú frente a la confirmada entrega de armas por parte de Chile al Ecuador en pleno conflicto con nuestro país en 1995.

Empecemos por el argumento que se ha puesto de moda últimamente: “Pero si esto pasó hace diez años, es un refrito”. Falso. Los únicos que conocían de este tema fueron los presidentes de ese entonces Alberto Fujimori y Eduardo Frei, así como los cancilleres de turno Efraín Goldenberg y José Miguel Insulza. Si bien es cierto el diario La República, prácticamente el único medio independiente junto a El Comercio en ese entonces, denunció este caso, el tema sólo fue visto como una posibilidad, la cual fue negada en todos los idiomas por Fujimori y su par chileno.

Esta información –hoy confirmada por el propio Fujimori desde el Japón en una nueva muestra del cinismo de un prófugo de la justicia– le fue ocultada de manera flagrante al pueblo peruano, so pretexto de evitar mayores complicaciones en momentos que la prioridad era buscar el cese de hostilidades con Ecuador. ¿Acaso este asunto, por su tamaña gravedad, debía permanecer en la nebulosa y desaparecer con unas disculpas privadas y susurradas al oído de un dictador?

Se dice también que el hecho que esto haya sucedido hace diez años le da un carácter extemporáneo al reclamo peruano. ¿Acaso el tiempo tiene una acción reivindicatoria sobre la culpabilidad? ¿El que hayan pasado diez años borra el hecho que esas balas hechas en Chile –¡garante del Protocolo de Río de Janeiro, por el amor de Dios! – hayan atravesado los jóvenes cuerpos de soldados peruanos y ayudado al Ecuador en detrimento de la soberanía de nuestro país?

Quienes critican la posición peruana olvidan que este tema va más allá de sus gustos o antipatías por el Gobierno o el Presidente de turno, pues se trata de una cuestión de Estado, es decir de todos los peruanos. Contrario es lo que sucede en Chile donde, desde el diario La Tercera, afín al Gobierno, y El Mercurio, manejado por la derecha opositora, han cerrado filas en torno a su Cancillería y su Presidente.

También se ha acusado a la Cancillería de utilizar temas de política exterior como éste para distraer de asuntos de orden interno como las acusaciones por la falsificación de firmas de Perú Posible, partido de Gobierno. De esta manera, increíblemente, se hace eco de lo que se señala en Chile.

Quienes incurren en este tipo de señalamientos olvidan que son precisamente ellos quienes, al llevar sus cuestionamientos internos al campo de la política exterior, debilitan la posición peruana, que es defendida por una Cancillería que, contrariamente a lo que sucedía en la época fujimorista, no ha dado muestras de ser usada políticamente.

Ese uso político sí se le dio a la Cancillería durante la gestión de dos diplomáticos que hoy se pasean orondos por los medios de comunicación peruanos, muy olvidadizos para estos casos, como inquisidores de una gestión que es largamente más transparente y digna que la que ellos cumplieron cuando estuvieron en Torre Tagle. Por decoro esos señores deberían guardar silencio.

Para variar, los peruanos deberíamos unirnos en torno a un reclamo por demás justo y que debería ser nacional: que Chile reconozca la falta que cometió contra el Perú y que reedite sus disculpas de manera pública, como debieron ser en su momento. Eso se llama dignidad, no chauvinismo.

15 comentarios:

Angela dijo...

Ahora el estómago me duele más que antes...

Bueno, impliquemos a los que podamos.

¡Buen post!

calobeto dijo...

creo que haz dicho todo, la verdad es que es una verguenza que los chilenos hayan vendido armas a ecuador, pero mas verguenza es que los argentinos hicieron lo mismo.

Juan Arellano dijo...

Post seleccionado para la sección recomendados de BlogsPerú.

Angel Castillo Fernández dijo...

Es cierto, pero la diferencia es que en Argentina ya hay gente procesada, incluyendo al propio Menem.


De otro lado, gracias Juan.

Morena dijo...

Mmm qué buen post. Está sabroso.

Creo que es muy sinverguenza la actitud de la cúpula chilena, pero por favor no generalicemos. Los periodistas jugamos mucho con éstos asuntos. Quienes toman las decisiones son los políticos. Pero señalamos: "los chilenos". También hay mucha gente buena en Chile, que son más que los idiotas que manejan el país. Nostros tenemos tarados también.
Ahora pensemos en el futuro y no permitamos que se repitan hechos como los que vemos hoy. Hay que matarlos a todos.
Amén.

Daniel dijo...

ES HORA DE HACERNOS RESPETAR..QUIZAS GENERACIONES ANTERIORES NO SUPIERON DARNOS EL LUGAR QUE MERECEMOS
HAY QUE EMPEZAR DESDE HOY,,CON ARGUMENTOS SOLIDOS, IDEAS CLARAS Y UNA POSICION NETAMENTE DEFENSIVA..
NO ES POSIBLE QUE LOS CHILENOS CREAN QUE SEGUIMOS SIENDO PRESA FACIL...Y QUE PUEDEN OFENDER , ENGAÑAR O PRETENDER SOMETERNOS..SEÑORES ES LA HORA DE ENFRENTARNOS.

digler dijo...

miralo por el lado amable, tal vez en diez años se compruebe lo de la fabrica de firmas y para ese entonces nuestro presidentito diga que estaba enterado de eso, pero lo engañaron y que es inocente como un recien nacido

Beba Newmann dijo...

Seamos peruanos, chilenos, argentinos o de la Cochinchina, no importa. Aquí el fondo, es no actuar como generales después de la batalla. Criticar desde la vereda del frente es fácil... No nos comprometemos con los problemas y la realidad diaria. Si sólo gastamos un poco de esa energía acumulada y la canalizamos en el sentido correcto: mejorar, partiendo del individuo, las cosas podrán cambiar. Todo está podrido y somos nosotros, los realmente comprometidos en cambiar, los encargados de lavarle la cara a la historia. Es fácil criticar diez años después, es fácil recibir una disculpa después de diez años... Cambiemos hoy, no nos hagamos de la vista gorda, actuemos, critiquemos cuando sea necesario y no esperemos diez años después para levantar nuestra voz de: "Yo acuso".

Flavio dijo...

¿Te duele el estómago, Angela? ¡MATE DE COCA! ¡La hoja que me hace sentir 100% peruano!

Flavio dijo...

Angel, ya ví tu comment en mi foto (la de la saxofonista...) Tiene pareja, asi que ni hablar... Hay miles de mujeres en este mundo y miles de saxofones. Nada más consiguete una mujer, un saxofón y júntalos...

Saludos (te he respondido lo más rápido que pude),
Flavio.

karelita dijo...

Si lo único que hacemos es criticar no basta , hay que actuar y no creo en contra del pueblo chileno u otro pais para eso se supone que estan nuestros congresistas .jaja que parecen que no existieran

iChThYoRnIs dijo...

Cada noticia que cae desde Chile me trae desconcierto a la vez que despierta ciertos rencores empolvados.
Al menos así lo siento, por más que mis sentimientos pacifistas y humanistas en contra de la guerra se hallen bien cimentados, siento la necesidad de gritarles a esos rotos lo traidores que siempre han sido. Yendo mas allá del debate y la diplomacia, ultimamente reviso mis documentos personales, buscando esa frasecita que el servicio militar me confirió sin perdirme permiso "Reserva disponible".
Ahora me descubro un belicista frustrado.

CeCiCa dijo...

ummm
que existan algunos
weones en lan
y en el gobierno
chileno
no quiere decir
que tooodos
los chilenos
sean weones...

yo conozco a algunos
en la pucc
que estan
muy buenos...

ja1....
este fue un comment
bien calabazon...

Angelo Carella Garbarino dijo...

buen post, pero la verdad que mientras en el Perú y Argentina ya metimos a la carcel a los corruptos, en Chile, tienen miedo a los militares, su democracia es mas fragil que las nuestras, y por eso no quieren pedir disculpas, por dios Lagos diciendo que como no ocurrio en su gobierno el no pide disculpas, ese señor no representa al Estado Chileno, o a quien sino?

ultraist transmogrifier dijo...

por esto no creo en las nacionalidades, nacionalismos, ni demás.