martes, septiembre 22, 2009

Identidad

Soy una fábula agridulce,
aquello que jamás confesaste
y que sólo susurraron tus ojos.

Un suspiro sordo
que se perdió en algún lugar
entre tu corazón y tu garganta.

Un inventor de horas
para salvar aquellas perdidas
en los embustes del tiempo traidor.

Un ingenuo ladrón
que quiso robar tu tristeza
para llevarla, lejos, a vivir conmigo.

viernes, septiembre 11, 2009

Felices 50

Prokopienko:

El timbre del teléfono no deja de sonar. Mi hermano no se resigna a dejarme cumplir mi promesa de pasar solo mi cumpleaños número cincuenta. Como sabes, hace un año que se fue la vieja y yo estoy un poco desorientado. O muy desorientado. Y es que hace una década cumplo la misma rutina. Al principio las muchachas se sorprendían. Luego ya no. Creo que no es muy común que el cliente les pida que lleven una torta. Ya me he comido la mitad del pastel selva negra que me trajo una piurana. Se nota que recién ha llegado a Lima tu paisana. Me cantó el Happy Birthday con un dejo que me hizo recordar a Octavio. Ese Octavio, lo más asemejado a un piajeno que haya conocido. Por lo típicamente piurano y por lo dominado por la libido que siempre se mostraba. Bueno, la jovencita terminó de cantar y me ayudó a soplar las velas. Me sorprendió la naturalidad con la que actuaba. Carajo, debo estar envejeciendo. Por un momento no pude evitar sentirme su padre. No sabía si quitarle la ropa o servirle un trozo de pastel y darle una cajita con sorpresas. Una década haciendo lo mismo, Prokopienko, y ahora no sé lo que estoy haciendo. Pastel con prostitutas la víspera y pastel el día de mi cumpleaños con la vieja. Y ahora la vieja ya no está. Y el teléfono sigue sonando. Y yo sigo sin contestar. Sólo me quedo mirando el pastel a medio comer al costado de mi cama de plaza y media. Mirando los papeles que me han acompañado toda la vida: sonetos plagados de malas rimas y notificaciones de embargo. ¿Recuerdas cuando hace veinticinco años te dije que ya no me importaba nada porque sabía que hiciera lo que hiciese nunca sería feliz? Espero que esa teoría haya funcionado para ti, mi querido amigo. Por mi parte, voy a llamar a la piurana nuevamente.

Un abrazo.