No he venido
a libertarte de tu cárcel,
sino a encerrarme contigo.
No tengo
las manos iluminadas
del amanecer que prodigabas.
Antes.
Me atragantaron
las palabras
que engendraban
tus sueños.
He perdido la memoria.
Solo recuerdo el lugar
donde dejé enterrado
el cadáver del chico dulce
que conociste alguna vez.
MANICOMIO 257
Hace 4 horas.