miércoles, mayo 12, 2010

Ansia

Esta noche mis brazos
se extenderán más allá
del horizonte que dejaste
y apartarán, ansiosos,
ese inmenso estorbo
al que llaman océano
para rodear tu cintura.

Llegaré hasta ti
para redescubrir
que no existe más cielo
que aquel escondido
entre tus piernas
y abriré mi boca
para saciar esta sed
ávida de tu diluvio.

Renaceré en esa lluvia,
que en tus sueños
diluyó la distancia,
y estaré allí contigo
aunque tú despiertes sola.

17 comentarios:

MaLena Ezcurra dijo...

Excelso poema, palabras que se cuelan con sentimiento.


Lo abrazo.


M.

zayi dijo...

Todo me gustó...ahora, despertar sola como que no. Es muy triste amar en sueños y saborear el vacio del despertar.
Un beso.

Malena dijo...

Mi querido Angel: No hay distancias cuando se ama con toda nuestra alma. Puedes sentirla a tu lado y ella sentirá lo mismo. Yo también viví esa situación y por eso comprendo este bello poema.

Mil besos y mil rosas.

TORO SALVAJE dijo...

El poema es apasionado y hermoso.
Te felicito.

Saludos.

Cecilia dijo...

Los sueños suelen ser realidades... hermoso poema. Un abrazo.

Laura Gómez Recas dijo...

Cuando los versos discurren de una forma tan natural, la belleza se adueña de cada rincón del poema.
Ese punto de erotismo desgarrado que hay en la segunda estrofa, es tan dulce que se engarza con suavidad al final de poema, donde el amor romántico es el que gobierna.

Un abrazo,
Laura

elisa...lichazul dijo...

me gustó tu pluma, tiene fuerza, certeza, sensualidad y pasión de vida
Felicitaciones!!

todo un hallazgo encontrar tu espacio
un abrazo de paz
ten una semana preciosa

Efímera dijo...

Y al final de todo
siempre quedas tú.

Incluso después de que el mundo se destruye.

Queda tu voz
aún cuando es tu grito
el único causante de mi sordera.

Y queda tu boca
pese a que esos labios tuyos
me han herido de muerte con sus balas.

Quedan también tus ojos,
esos que, llenos de furia, marchitaron mis pétalos con una sola mirada.

Y siempre quedas tú,
como ese hogar al que uno vuelve
al final de todo, pese a todo.

Incluso después de que el mundo se destruye.

Angel Castillo Fernández dijo...

...ese hogar donde se te extraña tanto. Tanto.

Efímera dijo...

Una historia de gatos (como la que se quedó dormida esta madrugada. Esta madrugada que viene a convertirse en esa esquina...)

Triste anda la gata rechoncha
desde que tiene que maullar solita,
ya ni la redonda y pálida luna,
eterna compañera de sus soledades,
puede iluminar la oscura noche que transita.
Estira una de sus patas, desperezándose,
y vuelve a naufragar en sus recuerdos.
Sacude suavemente la pequeña cabeza
y fija la mirada en ese punto inexistente
que nunca le supo dar una respuesta
sobre las heridas de su corazón doliente.
Nostálgica, levanta las orejas,
piensa en el tejado que frecuentaba
y en el inquilino de esa azotea,
aquel que canciones de amor ronroneaba.
Cierra los ojos, la gorda minina,
e imagina los juegos que le enseñó el negro gato.
Recuerda que podían gastar días enteros
brincando de un lado a otro por el tejado
o podían quedarse en alguno de sus rincones
saboreando en silencio
la felicidad de tenerse al lado.
La gata rechoncha mueve, inquieta, la cola.
Extraña la vieja azotea,
pero no puede dejar de preguntarse si acaso
entre nuevos saltos y ronroneos
podría recibir otro arañazo.

Fue dijo...

AY MIERDA! basta con leerlo por acá para imaginar que alguien, en algún lugar, lo ha escrito para mí. Me alegro por ella :)

Elmo Nofeo dijo...

Uno siempre está donde es querido.

Angélica Camacho dijo...

Qué manera de encontrar a alguien: sensual, romántico y triste.

Lindo verte y leerte de nuevo :)

(tengo nuevo blog)

saludos

Angela dijo...

Sueños eróticos. La noche pasada por fin vi su rostro. Aún así, creo que sólo es eso, un sueño.

Te abrazo.

Coeli dijo...

Y que más si para encontrarle bastan tus versos. Si vive y duerme anidada en ti.

Un cordial saludo

Cecilia dijo...

Un hermoso vuelo que llega con el espíritu en las manos.
Un abrazo.

Mar dijo...

Yo conozco la historia de una niña ciega que daba saltos al cielo queriendo abrarar las estrellas.

No hay abrazos imposibles, solo que a veces son abrazos huérfanos.

Me gustó tu forma de decir.

Saludos

Mar (... tan solo una vendedora de humo)