martes, junio 14, 2005

¡La competencia rioplatense llegó a los micros!

Luego de un buen tiempo me subí en un ómnibus. No me ufano de no necesitar el transporte público, del cual sería asiduo usuario de no ser por las facilidades de transporte que me ofrece el trabajo que tengo actualmente. Pero como todo en la vida tiene su final, mejor no me malacostumbro y, de cuando en cuando, subo a la volada a nuestras destartaladas unidades urbanas y bajo “con pie derecho”.

Una pequeña digresión: Una vez en el ómnibus me di cuenta que éste no apestaba a mierda, como lo proclama un blogger a quien estimo mucho, pero con quien discrepo abiertamente sobre este punto.

Pero bueno, ese no es el tema de este post. Estaba sentado al lado del pasillo, viendo como éste se transformaba en un jirón marchante en el que se sucedían niños con caramelos, ex drogadictos, ex pirañitas, ex presidiarios, cojos, ciegos, mudos, cantantes, músicos folclóricos, madres con niños, niños sin madres, desempleados, locos (o al menos buenos imitadores) y hasta un pobre tipo con parte de las vísceras afuera. Esto no tendría absolutamente nada de raro en una ciudad como Lima, de no ser por el singular personaje que subió al ómnibus casi llegando a la avenida Abancay.

“Buenos días, señoras y señores, hermanos del Perú. Les voy a interpretar unas canciones andinas de este hermoso país, aunque sho no sea peruano. Una de eshas es el famosísimo `Cóndor pasa´, del que sho me quedé enamorado, así como he quedado enamorado de esta linda tierra”, dijo un alto y desaliñado colorado, quien, flauta en mano, se dirigió a la sorprendida audiencia con un acento tan gaucho como el de Gardel.

Entre el “Cóndor pasa” y “El leño Verde”, el colorado les contó a los pasajeros que había nacido en Punta del Este, Uruguay, y que era uno de los ex trabajadores del Atlantis Circus que cerró agobiado por las deudas con la Sunat y cuyos dueños, un par de ciudadanos chilenos, habían huido con la poca plata que quedó. El asunto es que el colorado se quedó en la mera calle y con la obligación de mantener tres hijas, una de ellas nacida en el Perú. “Esha es su compatriota”, dijo con una amable sonrisa en los labios.

Más allá de la interpretación de las melodías, la cual no tuvo nada de extraordinario, el colorado se metió el público al bolsillo, pues su rutina distaba mucho de decir simplemente: “…y como primera canción” y luego pasar la bolsita para que caigan los céntimos. Este uruguasho vendió su vida como una verdadera historia. No se le puede negar la originalidad de su presentación. Al punto que la gente hasta lo aplaudió cuando terminó su acto.

La despedida no pudo ser mejor pensada: “Sho decidí quedarme en el Perú, porque la verdad es que en ninguna parte he encontrado gente tan buena como acá. Sé que con la ayuda de esa gente podré salir adelante”. Impecable. En verdad, nunca había visto la bolsa de un flautista callejero tan llena de monedas. El colorado se ganó cada una de ellas.

Al parecer la competencia rioplatense ya no se limitará a nuestra televisión, publicidad y fútbol. Advertidos están mis queridos músicos ambulantes.

21 comentarios:

Alonso dijo...

Y a todo ésto: ¿cuánto durará la novedad?... Ya sabes, si inversionistas extranjeros ven que es un negocio rentable con muy poca inversión, creo, que muy pronto estaremos invadidos de extranjeros que desplazarán a nuestros fakires que trabajan con clavos oxidados, magos sin palomas porque se las comieron, niños sin edad y sin modales o ex-convictos con cara de Mario Broncano que si no le compras un caramelo te pegan... Definitivamente, se respiran "buenos aires" aunque no para todos...

Pd. Los micros no huelen a mierda sino algunos pasajeros que se suben a ellos...

diego dijo...

Recuerdo cuando fue la copa américa, se subió un colombiano diciendo que le habían robado todo todito. Luego encontré a un chileno, vendiendo caramelos...
Estamos importando vendedores ambulantes!

Juan Arellano dijo...

¡Los ambulantes son peruanos! abajo las imitaciones, defendamos lo nuestro, jajaja.

Angel ... ¿y en que línea fue eso? a ver si me liga el show a mi también.

digler dijo...

si quieren hacer del pisco un producto chileno, solo falta que digan que los vendedores de micro y su impecable floro sean tambien de otro pais... cosas de la globalizacion

nells dijo...

vaya experiencia Angel, y dígame ¿también unos cobres al sujeto le dio? es seguro que lo hizo, por que ese Peruano es un gran actor.

No estoy convencido que sea cierto lo que dijo el hombre, mas pienso que a veces los ambulantes toman (por necesidad y otros no)caracteristicas extranjeras para ganar aceptación, es cosa del folklore... se le llama "maña ambulante"

yo conocí a un sujeto llamado árabe khafir, cuando le preguntabas de donde era decía, de arabia saudita, incluso vestía igual a un árabe, y hacía sus oraciones, pero, resultó ser un árabe de chincha, no intento meter a todos en un mismo saco, pero, "la propia identidad se pierde con la necesidad".

saludos muchos, Angel.

nells

Angel Castillo Fernández dijo...

Saludos amigos!

Alonso: Bueno, podría ser un fenómeno interesante para diversificar las inversiones extranjeras en el país, no? Je.

Diego: Creo que con esto ya importamos de todo.

Juan: 23-B Todo Abancay!, todo Abancay!

Digler: Sí pues... cosas de la globalización.

Nells: Creo que este pata sí es uruguasho, y si no... se ganó el Oscar!

Morena dijo...

Jaja!!! siempre tan divertido mi amigo Ángel.
Qué interesante.. pensé que los argentinos solo venían para ser modelos.

diego dijo...

el sábado vi en la tele a una argentina que nos quería enseñar algo sobre música criolla....
tan huecos son los que escogen a los presentadores??
ah si! feliz día del blogger... 2 más?

Anónimo dijo...

EL PISCO SOUR ES CILENOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!

calobeto dijo...

jamas me he encontrado con un ambulante urguayo en el centro de lima pero si a un peruano en el subte de buenos aires.
esa es chamba inventada aca, creo.

Morena dijo...

Ja! y ese anónimo?? qué fue?

Angel Castillo Fernández dijo...

Bueno... pensé en borrarlo, pero no sé cómo se hace. Ja. En fin... FELIZ DÍA A TODOS MIS AMIGOS BLOGGER!!!!!!!!!!!... menos a ese anónimo.

Morena dijo...

Cuando hayas iniciado sesión verás un tachhito. Le das click ahí al tachito que está debajo de su comment.

Angel Castillo Fernández dijo...

...que dices morenita lo borro o lo dejo como una constancia de la brutalidad de alguna gente?. Se nota que el autor del anónimo no ha entrado a:

http://pisco.blogdrive.com/

Je je

Carolate dijo...

Saludos desde Pontevedra, España... de una Peruana que echa de menos a su tierra como loca, pero que casada con un español sabe que tiene ahora dos hogares.

Echo de menos eso de subir en los omnibuses, pero me encanta contar con Blogs que me cuenten como sigue mi querida Lima, color Panza de Burro.

Angel Castillo Fernández dijo...

...continúa color de panza de burro, como dice el gran Joaquín. Aunque el burro está un poco más viejo y más triste.

Nos sobran los motivos para leernos más seguido.

santos dijo...

se supone que yo soy el que habla de las combis ¬¬' jajaja :) ya hubiese sido el colmo que el uruguayo te cante "soy muchacho provinciano" xDD jaja

Cinder dijo...

este es un hermoso país(moneditas caen),nunka me han tratado tan bién, me siento cómo en casa(moneditas...)cómo el perú no hay dos(moneditas..)

Lady Bathsheba dijo...

pues hay de todo en los micros estimado angel..de todas las edades,d e todos los colores, todas las sangres todas!!

Angela dijo...

Yo creo que más bien fue el "golpe" psicológico de ver a un hombre blanco y "de buen tipo" (frase nazi de una de mis mejores amigas, con tendencias nazis) pidiendo limosna, más que su historia en sí.

Una vez pasó algo así por acá, con un colombiano todo pecosito él, vendiendo caramelos. Bolsa llena, sí señor... ay.

Por cierto, creo q yo anduve en esa misma línea de combis el otro día que anduve por Lima... ¿pasa por la Biblioteca Nacional o estoy más perdida que huevo frito en ceviche chileno?

Angel Castillo Fernández dijo...

Estás en lo cierto, mi querida tocaya. Tanto en tu premisa psicológica como en tu ubicación geográfica.