miércoles, agosto 17, 2005

Adivina, adivinador

El chofer del taxi escuchaba casi religiosamente cada uno de los consejos que la “astróloga” le daba a los oyentes que llamaban con fervientes peticiones de adivinación sobre el amor, el dinero, los estudios y el trabajo. El ensimismado rostro del conductor, que parecía ser el más asiduo oyente del programa de marras, me desanimó de pedirle que cambiara de estación. El sujeto seguramente hubiera preferido bajarme en medio de la Vía Expresa antes que quedarse sin escuchar las predicciones para su signo.

Lo que siguió fue un lamentable e inverosímil espectáculo de credulidad. Náufragos en un mar de inseguridad y miedo, intentando aferrarse a una venturosa predicción, como única tabla de salvación, se sucedían uno tras otro a lo largo de veinte minutos de programa. En el Perú, al fin y al cabo, es mejor crearse una realidad paralela, para que la famosa “verdad de la milanesa” no sea tan difícil de tragar.

Primero llamó una chica. Estaba ansiosa por saber si ingresaría a San Marcos. La “astróloga” le pidió que le dijera su nombre, su edad y su signo zodiacal. “A ver Fulanita las cartas dicen que tienes una gran posibilidad de ingresar a la universidad, pero eso dependerá del ahínco que le hayas puesto en tu preparación. Ahora, si no ingresas a San Marcos, no te desanimes acá dice que también tienes posibilidades en otras universidades”. ¡Qué tal estafa! Yo también le podría haber dicho lo mismo y sin necesidad de cartas. Niña, el hecho que tu preparación defina si ingresas o no ingresas a la universidad es tan obvio como saber que si no puedes ingresar a la peleada San Marcos, puedes hacerlo a alguna otra universidad con una valla menos alta. ¿Por qué agradeciste semejante despliegue de obviedad?

Ni siquiera había terminado de reponerme de tamaña candidez (por ser amable), cuando entró la llamada de una respetable dama que quería saber si el hombre de sus sueños finalmente le daría bola. Lo gracioso es que el tipo ya le había dicho que no quería estar con ella y que sólo le interesaba ser su amigo. Pero no vayan a creer que la había “choteado” una, dos o tres veces, ¡fueron cinco!. “Sultanita, no veo que esa ilusión tuya tenga posibilidad de prosperar. Lo mejor es que lo olvides y busques a alguien que te valore”. Mi queridad señora, ¿es que para escuchar eso necesita llamar a la radio y hacer que las miles de personas, que al igual que usted pierden el tiempo escuchando ese programa, se entereren de su desventura amorosa? ¿No le bastaron con las cinco negativas del sujeto en mención, tenían que confirmárselo públicamente?

Pero el programa estaba lejos de acabar. Todavía me faltaba escuchar la llamada del señor de cincuenta y tantos años que hace como tres meses que está sin trabajo. Rogaba porque la “astróloga” le dijera si iba a volver a ser parte de la PEA. “Las cartas no lucen nada bien. Menganito, creo que lo mejor es que vayas pensando en la forma de hacerte de un negocio. Veo difícil que una empresa vaya a contratarte”. Pero, mi querido señor ¿existe otra respuesta en un país con un alta tasa de desempleo y subempleo, con cincuenta por ciento de personas viviendo en la pobreza, con una población económicamente activa joven, es decir en la que no hay espacio para gente que sobrepase cierta edad?

Y pensar que hay gente que hasta paga por esas benditas predicciones. Creo que me equivoqué de carrera.

13 comentarios:

digler dijo...

parece mentira la ingenuidad de la gente, pero graias a los ingenuos es que existen tantos lectores de cartas,limpiadores y expertos en amarres

santos dijo...

habla, te leo la coca?

Flavio dijo...

Yo tambien me equivoqué de carrera...

Morena dijo...

Ja ja ja!... es cierto. Nos hemos equivocado de carrera..

Señor Castillo, ya extrañaba su pluma. Welcome back!

Angel Castillo Fernández dijo...

Muchas gracias Morenita, pero creo que puedes intuir las razones de mi ausencia. Besos.

Jomra dijo...

Saludos

Al menos no vendía falsas ilusiones ni se inventaba cosas raras (entre esos "adivinos", ya es todo un avance de sinceridad).

Es curioso como el número de creyents (cuanto menos "por si las moscas") de ese estilo de predicciones aumenta (y debe aumentar, porque sí aumentan quienes dan sus servicios en esos menesteres).

Recuerdo (ya para agregar algo) a una adivinadora por la tele decirle a una de las "clientes", que mejor coja al marido y se vayan a un consejero matrimonial, que la adivinación no estaba para saber si tal o cual problema se resolvían, jijiji.

Hasta Luego ;)

PD: Me alegra que vuelva por estos ruedos ;).
PD2: ¿por qué sólo ha puesto para que los "blogger" puedan escribir comentarios? :(

Angel Castillo Fernández dijo...

Recuerdo que una vez me hizo la misma pregunta, pero olvidé respondérsela. Resulta, mi estimado Jomra, que no me gusta el anonimato, ni la impunidad que éste conlleva.

Un gran abrazo mi amigo.

Gastón dijo...

Yo también juego al adivino. Mira:
Olivera no dura tres días en Torre Tagle.
Ya ves, la hice linda (y el "tío" también). Y no va a ser, colega, jaja.

Isabella dijo...

Jajajaja!. Luego de ver en acción al Chamàn del Norte, un amigo me decìa que le parecìa inverosìmil que exista gente que pague para que la escupan.

Angel Castillo Fernández dijo...

Ja ja ja ja ja ja ja.... Muy buen pronóstico mi estimado Gastón. Debería usted jugar a los caballos.

ElCortaVenas dijo...

Ja ja! Es verdad a mi también me parece patético escuchar esa clase de programas. Hay una a la que no soporto y hasta cuando estoy en la combi (porque uso combi) le pido al chofer que cambie de emisora, se llama Amatista o algo asi... un bodrio!

LucianaM dijo...

y los horóscopos de los periódicos, otro tanto. :p

Cinder dijo...

bueno ese tipo de programas radiales caen en la estupidez,y la gente pobre incauta q cree ciegamente lo q le dicen los astros, yo tambien hago amarres eh jajaja, llama ya al 0800..., puzanga y demás artilugios.